Durante la inauguración de la Magna Ofrenda a los Fieles Difuntos, dedicada a honrar la memoria de los integrantes del Instituto Armado de México, a sus familiares y demás fieles.
La Conmemoración de los Fieles Difuntos encuentra en la tradición mexicana de la ofrenda una de sus expresiones culturales y espirituales más profundas, vinculando la liturgia católica con la memoria familiar.
La fecha litúrgica de Todos los Fieles Difuntos, nos dijo el Papa Francisco es un “día de la memoria y esperanza” donde la oración y el recuerdo se unen frente al misterio de la vida eterna.
Este espacio busca preservar la memoria de los fallecidos y promover la fe entre las nuevas generaciones, es necesario hacer conciencia que la fe en Dios, ha sido transmitida por nuestros padres, madres, abuelos, abuelas y que cada uno (a) somos responsables de transmitir la fe en Dios como ellos nos la transmitieron a nosotros.
La presentación se acompañó de una Magna Ofrenda tradicional en el atrio de la Santa Iglesia Castrense, la Oración por los fieles difuntos y los cantos litúrgicos fueron el marco para esta inauguración.
El 02 de noviembre, es para orar y recordar a quienes nos precedieron no es un acto de tristeza pasiva, sino un ejercicio de memoria arraigado en la esperanza cristiana de la resurrección.
Sentido Católico de la Ofrenda:
La Iglesia católica en México destaca que los elementos de los altares (fotos, flores de cempasúchil, velas) son plenamente compatibles con la fe. Sirven para expresar cariño, honrar la vida de los seres queridos y recordar que la muerte es solo una transición hacia Dios. El pan de muerto, por ejemplo, se asocia simbólicamente con el sentido de la Eucaristía y la cruz cristiana.






